Acabo de llegar de la marcha por la seguridad Iluminemos México. No se cuántos acabamos yendo, pero eramos un titipuchal. Todos vestidos de blanco, todos con nuestra veladora, todos con un agravio que se convirtió en denuncia o en los más terribles casos, en un amado muerto.
Es probable que estuviera por allí uno que otro solidario que nunca hubiera sufrido ni un cruce de palabras con un delincuente en el microbús, pero la neta nadie le creería. Estoy segura que todos los que acabamos desbordando el Zocalo hemos tenido un encuentro con el hampa. ¿Qué chinga no? Read the rest of this entry »