El próximo 26 de enero, según la fiesta tradicional china, será el inicio del año del buey de tierra. El signo del Buey (o Búfalo) representa la prosperidad, alcanzada a través de la fortaleza y el trabajo.

Una persona nacida bajo este signo será digna de confianza, tranquila y metódica. Trabajador paciente y esforzado, el Buey es rutinario, sabe escuchar y es muy difícil hacerle cambiar de opinión, porque es obstinado y con prejuicios.
Pese a ser muy introvertidos, su férrea naturaleza puede convertirles en excelentes oradores cuando la ocasión se presenta. Suele moverse bajo esquemas fijos y respeta la tradición.
Sabe que sólo haciendo las cosas como es debido se alcanza un éxito duradero. Jamás confiará en su suerte. El Buey logrará las cosas a través de su tenacidad y dedicación. Es absolutamente digno de confianza, siempre cumple la palabra empeñada. La opinión pública no cuenta para él. Se entregará de todo corazón a la tarea que esté haciendo, y no dejará nada por hacer.


Retrato del Dragón
En las cosas del corazón, el Buey puede ser muy ingenuo. No puede llegar a valerse de estrategias de seducción para ganar una causa romántica. No se puede esperar de él poesías ni serenatas. Incluso es probable que sus regalos sean objetos sencillos y sin pretensiones.
Como además son muy tradicionales, serán proclives a noviazgos largos, porque necesitan tiempo para llegar a una relación de suficiente intimidad. Son lentos para reaccionar y revelar sus verdaderos sentimientos.

El joven chino
El hombre de este signo puede ser un verdadero caballero pero es capaz de convertirse en un torpe jovenzuelo a quien se le traba la lengua cuando se trata de conquistar a una chica. Pero si te casas con él, jamás te decepcionará, le tendrás a tu lado durante toda la vida. Tal vez no te llene de grandes obsequios pero jamás pasarás necesidades.

La joven china
La muchacha Buey será una esposa ideal. Te corresponderá a ti tomar la iniciativa. Después de todo, seguramente una persona nacida bajo este signo estará haciendo más de lo que le corresponde.

Prosperidad a la venta
Son muchas las cosas maravillosas que vienen envueltas en un papel marrón y sin gracia, y una de ellas es el Buey. Ni se te ocurra despreciarlo por la envoltura porque seguramente vale su peso en oro.*
La comunidad asiática en el Distrito Federal decidió adelantar un poco la venida del año del buey y organizaron este sábado una marcha -ups, cambio de jerga- desfile por el paseo de la Reforma, desde el Ángel de la Independencia hasta el Munumento a la Revolución. En la plaza del coso hubo una muestra gastronómica y cultural. Bueno, así dijeron los organizadores, pero en realidad era una vendimia chinesca muy divertida, coronada por un escenario donde igual se interpretó la tradicional danza del dragón, que exhibiciones de Tae Kwon Do y Tai Chi.
Acostumbrada a ver la producción china hasta en las artesanías michoacanas, esperaba que el desfile fuera una gran muestra del poderío amarillo en nuestro país, y no es que me sienta decepcionada por la magnitud, sólo que fue un poco más modesta de lo que esperaba.
Sin embargo, con gran entusiasmo, los espectadores saludaron a la comunidad china avecindada en nuestra chilanga ciudad, prodigándoles saludos al paso y hasta cediendo la oportunidad de vender las chucherías que se suelen expender en toda marcha -y que por cierto, provienen de China-, para que los asiáticos pudieran ofrecernos al buey que nos depara fortuna en este año que iniciará el martes.
Todo muy a cuento, aunque había que pensarle un poquito cuando apareció el carro alegórico del zoológico de Chapultepec ¿Y estos? Bueno, no era la delegación de todo el centro de reclusión animal (¿se le podrá llamar CEREAL?), sino sólo los encargados de cuidar al panda, símbolo de la amistad entre nuestra Patria y la de aquéllos que nos lo obsequiaron.

Torito
También parecieron cachirules los alumnos del Colegio Inglés que llegaron a la parada con sus bicicletas adornadas con cuernos de toro (que en realidad debían ser bueyes -las representaciones-). Pero pensándolo un poco, quizá querían recordarnos que hasta hace poquito, los ingleses le concedieron, previo acuerdo centenario, la patria potestad de su propia nación a los chinos.
Los que sí representaron el verdadero cochupo fueron los niños en triciclo. Sí, se veían muy bonitos con sus transportitos multicolores, empujados por los promotores del deporte del Gobierno del Distrito Federal, pero la única razón que puedo pensar para encontrarlos en la parada asiática fue porque los triciclos eran chinos.
La muestra gastronómica-comercial fue un verdadero éxito. Las colas para comprar comida tradicional china y tai eran enormes; los comerciantes de bueyes y colguijes rojos con dorado hicieron su agosto en enero y antes de iniciar el año. Con cada compra se obtenía gratuitamente siete billetes y siete monedas de la propia mano del expendedor, diciendo una letanía sobre la prosperidad comprada.
Las familias chinas que acudieron al pre-festejo de la despedida del año rata y bienvenida del año buey, compartieron alegres con la mayoría chilanga que acudió al llamado. Accedieron a tomarse fotos, hablaban en chino a petición de los defeños -sépa la bola que les dijeron- y celebraron que algunos de nosotros nos hayamos disfrazado de ellos.
Chidos los chinos.
(*) Información publicada en China.org